Comarca formada por cuatro municipios muy cercanos entre si, que son la entrada al Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas e integrando sus términos municipales el Parque Natural de Las Villas, de gran riqueza monumental y ecológica y aún no explotados.

Iznatoraf

Iznatoraf es una pequeña y bella localidad situada al nordeste de la comarca de La Loma y Las Villas. Su término municipal se encuentra repartido en dos enclaves separados: uno al oeste, donde se emplaza el núcleo urbano y, sobre todo, olivarero, y otro al este, eminentemente forestal, el cual se encuentra dentro de los límites del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, perteneciendo en concreto a la última. El pueblo está situado en la cima de un gran cerro, a más de 1.000 m de altitud, constituyendo uno de los más elevados de la provincia. La actividad económica de Iznatoraf se sustenta en el olivar y la industria oleícola ya que el turismo, en la sierra de Las Villas, apenas se ha desarrollado. Entre su patrimonio histórico, destacan la Iglesia de la Asunción, que fue construida en el siglo XVII mezclando los estilos manierista y barroco, la muralla y la puerta de la Virgen del Postigo, declarada Monumento Histórico en 1985.

Junto a Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo y Sorihuela de Guadalimar, Iznatoraf es una de las "cuatro villas" que dan nombre, incluso a las sierras de la zona.

Aunque discontinuo en el tiempo, el poblamiento es muy temprano en esta zona. Se calcula que en el III milenio a.C. el asentamiento en este lugar servía para controlar el camino hacia las zonas mineras de Sierra Morena.Sigue la presencia humana hasta época ibérica, quizás como una pequeña atalaya, pero no aparecen restos romanos, por lo que se deduce que fué abandonada.
El actual nombre es de origen árabe y alude (‘hisn’, castillo, fortificación) a su muralla, construida en el siglo XI y que refuerza el altozano ocupado por la población. Como en otros casos de la provincia, no fue conquistada por las armas, sino por la negociación. Fernando III pactó con los vecinos, que abandonaron la fortaleza. Una vez repoblado, se concedió a Iznatoraf el fuero de Cuenca. De alguna manera se distingue a este lugar, porque se declaran sus tierras de realengo, es decir, no se cede a ningún señor, ni a una orden militar, ni a la Iglesia. La situación no se prolongó en exceso: en 1252, Alfonso X cede el lugar al Arzobispado de Toledo, que convierte a Iznatoraf -junto a Cazorla y Quesada- en una de las primeras villas del Adelantamiento de Cazorla. Con el avance de la Reconquista, su posición pierde importancia desde el punto de vista militar, pero cobra fuerza como centro económico, hasta tal punto que la población desborda pronto sus murallas y se establece en el llano. De esta forma, las aldeas que la rodean, crecen. La Moraleja se hace villa (Villanueva del Arzobispo) en 1396; en 1450 el arzobispo Alfonso Carrillo independiza la Torre de Mingo Pliego, que toma su nombre, Villacarrillo.

El arzobispado toledano reforzó sus murallas y construyó un castillo, ya desaparecido porque su función no era tanto la de defensa como la de servir de residencia .

En el siglo XVI Iznatoraf es ya cabeza del arciprestazgo y comienza la construcción de la Iglesia de la Asunción, que recibirá añadidos durante los siglos posteriores.

Durante ese tiempo, la historia de Iznatoraf es la de una villa agrícola que, con altibajos, conoce cierta prosperidad. Madoz destaca su producción aceitera (molinos aceiteros a mediados del siglo pasado).

Sorihuela del Guadalimar

Sorihuela del Guadalimar es un pequeño municipio del extremo sudeste de la comarca de El Condado que cuenta con un enclave territorial al nordeste de La Loma. La superficie forestal representa la mitad de la extensión municipal, concentrándose en el mencionado enclave. Las tierras de cultivo, con el olivar como planta dominante, se sitúan en el enclave principal. La actividad económica de la localidad se sustenta en la agricultura, dependiente de la olivicultura, en la industria almazarera y en el turismo ya que parte de su término pertenece al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Entre las joyas arquitectónicas de Sorihuela del Guadalimar destacan la Iglesia Parroquial de Santa Agueda, construida en el siglo XVI y de estilo renacentista, y el Castillo; éste, de origen árabe, fue conquistado por Fernando III el Santo en 1235 erigiéndose en un mesetilla de las afueras del núcleo urbano. Está declarado Monumento Histórico. 

En época árabe Sorihuela del Guadalimar era una de las fortalezas que reforzaban a la villa de Iznatoraf. En el año 886 el emir Haxen -Ben Abdelaziz mandó reforzar las poblaciones del margen derecha del río Guadalquivir, en Sorihuela se levantó un torreón, en torno al que se fue agrupando un núcleo de población.

Tras la conquista cristiana por Fernando III el Santo de Iznatoraf, la aldea de Sorihuela junto con las de la Moraleja (Villanueva del Arzobispo) y Torre Mingo Priego (Villacarrillo), fueron donadas por el rey al arzobispo de Toledo, don Rodrigo Jiménez de Rada, y pasó a formar parte del Adelantamiento de Cazorla, en el que ejercían señorío temporal y espiritual los arzobispos de toledanos.

En 1545, bajo las presiones de Carlos V y con la lógica reticencia de la iglesia toledana, fue nombrado adelantado de Cazorla don Francisco de los Cobos, secretario del emperador, con lo que comenzó un periodo de pugna por el señorío entre la mitra y los Camarasas, descendientes de aquél. El pleito terminó en 1606 con la restitución de la mayor parte del Adelantamiento a la iglesia, pero se segregaron de él las poblaciones de Sorihuela, Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo e Iznatoraf.

Durante el tiempo que se tramitó tan largo litigio, el rey Felipe II, como señor provisional del Adelantamiento concedió a Sorihuela el título de Villa el 11 de abril de 1595 y la eximió de la jurisdicción que sobre ella tenía Iznatoraf. Una independencia que resultó cara para sus 650 habitantes que tuvieron que recurrir a pedir préstamos a varios pueblos de la provincia.

Villacarrillo

Villacarrillo es un municipio situado en la parte oriental de la comarca de La Loma y Las Villas. Cuenta con dos sectores orográficos bien diferenciados: por un lado, la zona de campiña, de pendientes suaves y terrenos alomados, y por otro, la de la sierra de Las Villas, que forma parte del conjunto orográfico del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Varios ríos conforman la red hidrográfica de la zona: el Guadalquivir, que separa la campiña de la de sierra, el Guadalimar, que constituye el límite natural del término con la comarca de El Condado, y el Aguascebas Grande y el Aguascebas Chico como afluentes importantes. Gran parte de Villacarrillo está dedicada al cultivo del olivar, siendo uno de los mayores.productores de la provincia, lo que ha originado una importante industria aceitera. También existen áreas aisladas de monte bajo y matorral y de coníferas, las cuales alcanzan grandes extensiónes suponiendo una importante riqueza maderera. 

El Tesoro de Mogón, repleto de monedas romanas y joyas de plata; la pátera de plata con la cabeza de Medusa del siglo II a C; la estatua del dios Mercurio, en bronce dorado; la Esfinge alada, de origen fenicio; o el mosaico romano de Teatino; todos ellos hallados en los alrededores de Villacarrillo son muestra del alto grado que alcanzaron los asentamientos íberos y romanos en esta población.

Villacarrillo tiene su origen en época musulmana como fortaleza que defendía a Iznatoraf. Tras la conquista de ésta por las tropas de Fernando III el Santo en 1226, se inicia la evolución de esta aldea a villa.

Conocida en un primer momento como Torre de Mingo Priego, el rey la donó al Adelantamiento de Cazorla, del que dependió jurídicamente, aunque en lo eclesiástico perteneció al Obispado de Jaén.

En 1449 el Arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, señor de la villa como Adelantado de Cazorla, la segregó de Iznatoraf y le añadió su apellido. Un año más tarde Juan II de Castilla le otorgó la categoría de villa independiente, privilegio que fue vuelto a confirmar por los Reyes Católicos el 26 de enero de 1498.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se produjo la consolidación y expansión de su población, que se traduce en su actual casco urbano en calles de trazado regular y grandes casas solariegas. Durante el siglo XIX y principios del XX gozó de un importante auge, como reflejan las edificaciones historicistas y modernistas que salpican sus calles.

Por Real Decreto de 8 de mayo de 1877, el rey Alfonso XII le otorgó el título de ciudad

Villanueva del Arzobispo

Villanueva del Arzobispo se encuentra situado en el extremo oriental de la comarca de La Loma y Las Villas. Sus límites naturales son: al norte, el valle del Guadalquivir y la Sierra de Cazorla, al este las tierras que dan acceso a la Sierra de las Villas y al sur, la Loma de Úbeda. Parte de su término municipal se encuentra regado por los ríos Guadalquivir y Guadalimar, lo que ha originado tierras fértiles que propician cultivos agrícolas. Es muy importante en Villanueva del Arzobispo la industria oleícola, contando con unas almazaras de gran importancia en el sector oleicola. Entre su patrimonio arquitectónico destacan el Convento de Santa Ana, edificio del siglo XVI que gira en torno a un claustro renacentista de dos plantas, y la Iglesia de San Andrés, que mezcla los estilos barroco y clasicista. 

En época árabe Villanueva era una de las fortalezas que reforzaban a la villa de Iznatoraf, llamada La Moraleja.

Tras la conquista por Fernando III el Santo de Iznatoraf, esta aldea de La Moraleja fue donada por el rey al Adelantamiento de Cazorla. En 1396, el arzobispo de Toledo, don Pedro Tenorio, le concedió el título de Villa, adquiriendo jurisdicción propia y convirtiéndose en el núcleo comercial más importante del señorío de Cazorla. Destacó por su producción de harina, con numerosos molinos harineros que jalonaban el paso del río Guadalquivir. Miguel de Cervantes vivió durante un tiempo en esta villa, en 1592, como recaudador de impuestos de trigo.

Felipe II le concedió la jurisdicción criminal en el año 1573

Recibió el título de ciudad de manos del rey Alfonso XIII en 1920.


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